martes, 8 de septiembre de 2009

Mi mundo

Convencido de eso nunca los miré a la cara, mi mundo siempre estuvo poblado de pantalones de los más variados estilos, de zapatos, de botas y de tenis, también de ruidos, porque mi oído aprendió a reconocerlos a todos.

Ejemplo:

¡Ah!, ese que baja las escaleras debe ser “xxxx”, claro siempre arrastra los pies de ese modo.

Pero ahora cuando me preguntan por el aspecto que tenían no puedo ofrecer una respuesta concreta, me avergüenzo un poco y respondo:

- Bueno, su ritmo al caminar era más o menos así...-

Eso les digo, y comienzo a imitar los pasos de algunos de ellos, un pasito así, y otro mas así. Uno o dos sujetos, mezclados para darle sabor al asunto. Pero ellos siempre quieren saber de sus caras, de sus facciones, del color de su piel.

FOLIAR

Todo esto era más bien algo irreal, algo de ensueño, eso que causa un dolorcito, algo como mantener las ideas del lado equivocado durante mucho tiempo, como asomarse bajo la cama durante algunas horas sin esperar encontrar nada en particular. Olor a pintura durante algunos minutos.