martes, 8 de septiembre de 2009

Mi mundo

Convencido de eso nunca los miré a la cara, mi mundo siempre estuvo poblado de pantalones de los más variados estilos, de zapatos, de botas y de tenis, también de ruidos, porque mi oído aprendió a reconocerlos a todos.

Ejemplo:

¡Ah!, ese que baja las escaleras debe ser “xxxx”, claro siempre arrastra los pies de ese modo.

Pero ahora cuando me preguntan por el aspecto que tenían no puedo ofrecer una respuesta concreta, me avergüenzo un poco y respondo:

- Bueno, su ritmo al caminar era más o menos así...-

Eso les digo, y comienzo a imitar los pasos de algunos de ellos, un pasito así, y otro mas así. Uno o dos sujetos, mezclados para darle sabor al asunto. Pero ellos siempre quieren saber de sus caras, de sus facciones, del color de su piel.

FOLIAR

Todo esto era más bien algo irreal, algo de ensueño, eso que causa un dolorcito, algo como mantener las ideas del lado equivocado durante mucho tiempo, como asomarse bajo la cama durante algunas horas sin esperar encontrar nada en particular. Olor a pintura durante algunos minutos.

sábado, 4 de julio de 2009

CONCLUSIÓN


La tarea ha llegado a su fin, algunas horas demás me quedaron anotadas en el tardío informe que hasta hoy llego a mis manos, un poco mas de 500 horas hice en mi servicio, habría podido hacer más, tan sólo movida por el interés de mantener mi cabeza ocupada y obtener a cambio algún gesto de conformidad; alguna mirada aprobatoria de alguien que me dijera que voy por el camino correcto, pero ya eso no importa demasiado. Ahora por un tiempo deberé acostumbrarme a las desgastantes entrevistas, a las constantes exposiciones, a hablar de mí frente a un interlocutor que me estudie, que busque en mis expresiones, en mi vestimenta algún error, algún defecto para justificar el no, o la promisoria llamada que nunca llega. No hay nada más desgastante que empezar de cero, no logro acostumbrarme a esas exposiciones, a la apertura otra vez.